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jueves, 4 de abril de 2013

El Desarrollo Sostenible: Una Visión Sistémica

Para enmarcar la idea central de este artículo se  retoma un caso muy sonado en el corregimiento Zaragoza, Departamento del Valle del Cauca (Colombia). Hace un poco más de dos años sobre la rivera del Río Dagua, a raíz de los altos niveles de personas en condiciones de pobreza, empezaron a explotar de forma ilegal el recurso aurífero que el río ofrece. 

Esta población de mayoría afrodescendiente al ver sus posibilidades laborales disminuidas y ver como no se podía garantizar un mínimo de calidad de vida, tomaron como alternativa laboral, la explotación ilegal de oro en primera instancia de forma artesanal y luego maquinizada. El agravante radica en que dada la fragilidad social de la zona y la falta de las instituciones del estado,  en este lugar el ejercicio del poder y la institucionalidad se la han ido tomando grupos armados al margen de la ley.

Esta actividad extractiva indiferente de su carácter legal o no, deja siempre impactos sobre los ecosistemas que rodean los sitios de extracción.  Es cierto que las empresas legalmente constituidas  sienten con rigurosidad la reglamentación pertinente, lo que implica que el impacto se minimice pero no desaparezca.

Partiendo de este hecho de inminente impacto, esta actividad en Zaragoza ha tenido una serie de consecuencias nefastas sobre los ecosistemas fluviales y marítimos de la región.  Zaragoza está muy cerca del municipio de Buenaventura, principal puerto colombiano sobre el pacífico. En el 2010, estudios de la Universidad Nacional de Colombia, demostraron que en la Bahía de Buenaventura,  5 especies de peces de consumo humano han sido contaminados con mercurio, que es  el material con el que se realiza este tipo de explotación.  La investigación arroja que se “hallaron concentraciones de mercurio que superan con creces el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud”

Este hecho ha sido contraproducente para pequeños pescadores, pues para conseguir recurso pesquero sin contaminar hay que ir mar adentro y sacar el recurso. Sólo empresas consolidadas y grandes embarcaciones pueden hacer este tipo de rutas y desplazamientos.  De antemano este hecho tiene un carácter regresivo pues atenta contra el sustento de pequeños pescadores.  Es aquí donde se muestra el ciclo reforzador entre impactos económicos, sociales y ambientales que soporta el desarrollo sostenible.

Si vemos claramente como una desventaja económica inicial en una región con muchas carencias materiales e institucionales, arrancan con un proceso predador de los ecosistemas aledaños y que tienen efectos nefastos sobre la seguridad alimentaria y los sistemas económicos relacionados.

Este caso muestra el carácter sistémico del desarrollo sostenible, pues revela que el crecimiento económico no se encuentra desligado de objetivos sociales y ambientales más amplios. Un desequilibrio en una arista económica como este caso genera efectos sociales y ambientales que tienen a crear mecanismos reforzadores de círculos viciosos.

Finalmente también hay que recalcar que así como un impacto negativo en una dimensión de la Sostenibilidad puede disparar círculos viciosos, la gestión de proyectos enfocados a la Sostenibilidad puede generar impactos y retornos superiores a los valores invertidos, pues en general este tipo de intervenciones pueden generar externalidades positivas que apalancan círculos virtuosos de desarrollo.

Fotografía tomada de Diario el Pueblo: http://elpueblo.com.co

jueves, 5 de abril de 2012

Gestión Sostenible, Fuente de Competitividad Colombiana en Mercados Globales



Hoy en la política exterior de nuestro se país habla de los múltiples tratados de libre comercio con diversos países y bloque económicos. El ideal con que se desarrollan estos tratados es ampliar nuestra base exportable, renunciar a la insoportable etiqueta de ser un país oferente de commodities (petróleo, carbón, café, ferroníquel) y posicionar una oferta exportable mucho más amplia y con mayor valor agregado. Que en realidad pueda ser así o no sería material para estudios y artículos posteriores.

En este orden de ideas, el reto de las empresas colombianas es por la competitividad global. La competitividad es un concepto emergente y de muchas aristas. La piedra angular de este proceso: la Innovación. Innovar cada vez más gracias al desarrollo de nuevas tecnologías, a la mayor inversión en I+D y sin desconocer el respeto a su entorno social y ambiental. Crear valores de forma sostenible. Se es competitivo en la medida que se construyan valores sin necesidad de destruir valor, en este caso social y ambiental.

La competencia por mercados impone a las empresas globales la necesidad de demostrar su transparencia y compromiso con el entorno social y ambiental en el que operan. Hoy clientes y consumidores del mundo tensan exigencias cada vez más fuertes. Sortear estos requerimientos demanda de mucha innovación y gestión por parte de nuestros empresarios.

Por otro lado en la estructura de comercio mundial poco a poco las barreras proteccionistas se han ido eliminando, aunque se ha demostrado que la reciente crisis ha puesto a los gobiernos en labores de restablecer esquemas de protección a la producción de bienes y servicios nacionales. En escenarios de TLC como hemos planteado nuestra estrategia (como país) de inserción al comercio global, las barreras arancelarias dan paso a lo que se conoce como “barreras no arancelarias” o lo que el CBI define como los “requisitos del cliente” [1]. Este compendio de requisitos de grandes clientes se refiriere a toda exigencia, que a pesar de su carácter no regulatorio, más bien normativo, es pedida por los importadores y grandes cadenas de retail a sus proveedores locales y de diversos países, presionados por las exigencias en materia social y ambiental de sus consumidores. Ellos se preguntan si el café que toman es elaborado bajo prácticas laborales justas, con técnicas que protegen el medio ambiente y con los más estrictos procesos de calidad. Así pues las grandes cadenas de comercio al por menor se ven en la necesidad de indagar y verificar dichos aspectos a sus proveedores antes de adquirir lotes de nuestros productos. Todo un reto para la competitividad de nuestras empresas.

En Colombia se tiene muy claro las exigencias regulatorias y la noción de la competitividad como factores claves en el aumento de nuestras exportaciones, de ahí que los tratados de libre comercio nos faciliten la llegada a nuevos mercados, promoviendo y presionando a los productores a ser cada vez más eficientes. En este proceso se deba apelar a la corresponsabilidad, es claro que este proceso de inserción al mercado global pide un gobierno más eficiente, transparente, garante del acuerdo social, capaz de desarrollar y mantener infraestructura física y tecnológica para que la competitividad sea cada vez más accesible a nuestra industria.

Nuestro llamado es hacia las “barreras no arancelarias” aquéllas que nos apuran a cuestionarnos si promovemos lo convenios colectivos con nuestros trabajadores, las que nos indagan sobre nuestros sistemas de gestión ambiental o las que buscan modelos de gobiernos corporativos al interior de la empresa. Todos sitios naturales donde se mueve la gestión sostenible. Es aquí donde la gestión sostenible y las iniciativas en RSE pueden subsanar las brechas que nos permitan sortear las barreras no arancelarias. Pues las compañías que incorporan modelos que asocien, adicionalmente a sus preocupaciones económicas, exigencias sociales y medioambientales, están mejor instaladas para afrontar requisitos como las evaluaciones de huella ambiental, informes de impacto social, repuestas sobre la trazabilidad del producto elaborado y aseguramiento de la calidad que exigen cada vez más nuestros potenciales consumidores.
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[1] Hace poco el gobierno EE. UU. Aprobó una normativa sanitaria más estricta para la entrada de alimentos. Ver nota de prensa.

jueves, 15 de marzo de 2012

Índices de Sostenibilidad en Colombia: Construyendo Confianza para Inversionistas Institucionales

Hoy en día los Índices de Sostenibilidad en el mundo muestran su potencia como mecanismo de regulación de mercado, pues además de ser un elemento que otorga los incentivos a los empresarios a internalizar los costos externos de su operación y garantizar su rentabilidad de largo plazo, es una herramienta que permite identificar mediante una señal a organizaciones comprometidas con su propia sostenibilidad y que ante la mirada de los inversionistas pueden tener mayores atributos en términos de riesgo y rentabilidad de largo plazo.

A lo largo del proceso de investigación universitaria, hemos logrado encontrar que los empresarios logran entrar al tema de la RSE y la sostenibilidad a través de lo que llamamos los “3 Estadios de la Sostenibilidad”.

Cada estadio supone un avance frente al anterior y supone una correlación con lo planteado por diversos autores frente al carácter superior de la RSE frente a la ley.

El primer estadio es el que se denomina marco Normativo o Regulatorio, donde el estado establece las exigencias que las organizaciones debe cumplir para operar en determinados mercados.

El segundo estadio resalta el papel de la Autorregulación como mecanismo para insertar el concepto de la sostenibilidad mediante la ética en los negocios y el carácter estratégico del mismo.

El tercer y último estadio plantea como el mercado y sus agentes han configurado una serie de incentivos (éticos) o recompensas que ayudan a que las empresas tengan un espacio propicio para lograr su sostenibilidad. Es en este tercer estadio donde concentraremos nuestra atención.

Hoy en día los mercados han ido creando mecanismos para la instauración de estrategias sostenibles en la empresa, enfocándose principalmente en el mercado de capitales, la Inversión Socialmente Responsable (ISR) y el Índice de Sostenibilidad como catalizador de este proceso. A pesar que nuestro mercado de capitales no es tan grande como el de otros países de la región, muestra tendencias de crecimiento importantes que ayuda a sentar las condiciones necesarias para que en el mercado bursátil de Colombia pudiera construirse un Índice de Sostenibilidad o similar que pueda dar parte de los desempeños en triple línea de las empresas y que se convierta en señales inequívocas que permitan a empresarios e inversionistas maximizar su rentabilidad de largo plazo.

De igual forma, el auge de fondos de inversión en los últimos años dan cabida para la consolidación de fondos destinados a empresas que demuestren su vocación sostenible. Impulsando la generación de señales como bien podría ser un Índice de Sostenibilidad.

Cómo se trata de explorar en esta entrada, las empresas que incorporen la sostenibilidad de una forma estratégica (3er Estadio) podrán ser receptivas a la creciente expectativa de inversores que buscan no solo negocios rentables donde invertir, sino también de largo aliento y con bajos riesgo sociales y ambientales. Cuestiones que vemos con un entorno cada vez mas propicio en nuestro país.

jueves, 26 de enero de 2012

GRI y Pymes colombianas: el reto de elaborar Informes de Sostenibilidad

El Global Reporting Initiative GRI, hasta el día de hoy ha trazado un modelo de elaboración de informes de sostenibilidad que se ha constituido en una herramienta estándar y de uso creciente en el mundo empresarial a nivel global. Sus lineamientos y las prácticas de reporte de las estrategias de sostenibilidad han sido puestos en marcha de forma extensa en grandes empresas y corporaciones, hecho que resulta opuesto al comportamiento en pequeñas y medianas organizaciones. El GRI resalta el hecho que a nivel mundial, más del 90% de las empresas pertenecen a la categoría PYME. [1]

En Colombia se mantiene esta estructura pues para el Censo General del 2005, en Colombia las MIPYMES representa aproximadamente el 96% del universo de establecimientos en el país. [2]

El problema planteado aquí es claro, el gran universo empresarial a nivel global tiene muy baja tendencia a reportar sus impactos de triple línea (social, ambiental y Social), lo que respondería posiblemente a la presencia de diversas barreras (financieras, culturales, legales, organizacionales) para implementar programas que estén orientados a consolidar esta nueva visión de negocios. De igual forma existe una percepción que los impactos de las PYMES son marginales y por ende su compromiso y responsabilidad son mucho menores que las grandes empresas y corporaciones. Definitivamente estas razones pueden fundamentar hipótesis de entrada para futuros proyectos de investigación encaminados a encontrar las variables que hacen que las PYMES tengan poco hábito de reporte en triple línea.

A pesar que hoy las PYMES no tengan una tendencia clara de reportar, esta situación no las exime de esta labor. Hoy el mundo empresarial cada vez más orientado a la gestión en triple línea y por otro lado la sociedad demanda cada vez más información y transparencia en la operación de las empresas. Estos hechos hacen que reportar se vuelva un imperativo estratégico para las PYMES. En Colombia las PYMES tienen un marco de exigibilidad claro para entrar a la RSE y la elaboración de reportes a pesar que hoy el regulador aún no propone un marco legal para hacer que estas empresas se involucren en este proceso.

Hoy el marco de exigibilidad se orienta al hecho que estas PYMES son proveedoras de grandes empresas y corporaciones nacionales y globales que ya han iniciado su camino hacia la sostenibilidad y que en su afán por lograr este objetivo tienen que involucrar a su cadena de proveedores a estos procesos. Otro marco que hoy en Colombia que muestra mucha relevancia, son todos los nuevos tratados de libre comercio que se están firmando o que están en este proceso. Es claro que a pesar que se levanten ciertas barreras arancelarias y para-arancelarias, aún quedan requerimientos sociales y ambientales de grandes clientes en el exterior que hacen que nuestras PYMES tengan el incentivo a adherirse a esta nueva tendencia global.

Con esto definido y consciente de las necesidades aquí planteadas, el GRI hace su apuesta por otorgar soporte para las PYMES a la hora de elaborar su reporte de sostenibilidad. El nuevo portal de la organización propone la creación de cursos certificados más centrados en las necesidades de este tipo de organizaciones, así como otorgar una serie de herramientas y recursos para que las PYMES puedan afrontar este reto por reportar. Hoy estas empresas pueden acceder a más desarrollos y mejores capacidades para encarar estos procesos de la forma más asertiva con una relación precio-calidad beneficiosa para ellos.

[1] https://www.globalreporting.org/reporting/reporting-support/support-for-SMEs/Pages/default.aspx

[2] http://www.misionpyme.com/cms/content/view/107/41/

jueves, 19 de febrero de 2009

El papel de las ONG´S en las Estrategias de RSE de las Empresas


Hoy en día la RSE se ha consolidado como el tema empresarial del siglo XXI. Considerado como un tema de “frontera” en la forma de hacer negocios hoy, la RSE ha tenido desde hace varios años un campo de acción dentro del empresariado colombiano.

En nuestro país la Responsabilidad Social Empresarial no es un tema nuevo, los empresarios colombianos la han venido aplicando desde hace muchos años desde una perspectiva filantrópica, cumpliendo con su responsabilidad de reposición a la sociedad.

Pero la RSE ha evolucionado, no sólo en el concepto sino en las formas como debería actuar la empresa frente a sus grupos de interés mas relevantes. Este hecho motiva a que en el país la RSE se empiece a introducir como un tema relevante dentro de la estrategia de negocio de las diferentes empresas, con el objetivo de contribuir a la generación de valor para la sociedad y para la empresa misma.

Por eso hoy en día las ONG´S tienen el reto de poder incrustarse dentro de las nuevas estrategias de RSE de las empresas así como crear programas sociales que apunten al desarrollo de las comunidades siempre y cuando estén alineados a los objetivos y estrategias delineados por las empresas.