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viernes, 5 de julio de 2013

La creación de Valor Sostenible, El reto de la gerencia del Siglo XXI

En días anteriores tuvimos el placer de contar con la visita de Rodrigo Amandi a la ciudad de Cali. Rodrigo hace parte de Contrast Capital, empresa  vinculada al desarrollo de la inversión socialmente responsable tanto para inversionistas institucionales como empresas que buscan nuevos capitales provenientes estos fondos.  

Es reconocida su trayectoria en SAM indexes, empresa encargada de generar calificaciones y ratings para crear nuevos vehículos de inversión socialmente responsables como el Dow Jones Sustainability Index. 

De las conferencias de Rodrigo intentamos unir sus ideas con las posturas que desde Fortalecerse hemos transmitido desde hace 6 años a nuestras empresas en la región. De este hecho hemos llegado a ciertas conclusiones, que sabemos que muchos expertos ya las habrán podido plantear, pero que si definitivamente queremos compartir con nuestros públicos de interés.

La creación de valor financiero representada en la rentabilidad ha sido el imperativo en los negocios. Claro que con esto no queremos desconocer que existen diversas iniciativas que propendan por posturas alternativas y válidas como  Empresas Sociales que pueden consultar y conocer de una mejor forma en la página web de La Buena empresa.

En general,  las empresas con ánimo de lucro, buscan de forma generalizada  la rentabilidad.  El viejo paradigma que aún se mantiene vigente en muchos escenarios, plantea un simple ejercicio de maximización de beneficios de corto plazo, que tiene como pilar asumir el control de costos internos, pero definitivamente no incorporar las externalidades negativas a la sociedad. Un modelo que crea valores, destruyendo valores.  Esto apalancado en una creencia miope del carácter infinito de los recursos y que la rentabilidad está por encima de consideraciones éticas y sociales.

Hoy la  fragilidad social y ambiental de nuestro entorno reflejado en el calentamiento global, la vulneración de los derechos humanos y la fuerte corrupción hace que el cumplimiento del logro (maximizar los beneficios) se gestione de una forma radicalmente opuesta. Este es el reto de la gerencia del siglo XXI,  el de  ser rentable  creando valores para mis accionistas e inversionistas y mis otros grupos de interés.

Que las empresas sean rentables hoy y siempre, ha sido un objetivo inicial. Nadie crea empresas para acabarlas al día siguiente. De antemano pone implícito una noción de largo plazo que durante mucho tiempo fue tema ajeno en las mesas directivas.  Hoy la rentabilidad de largo plazo plantea  el reto de la nueva gerencia y esta es la capacidad de balancear una ecuación que está en función de la minimización de externalidades negativas a la sociedad y el entorno, del control de riesgos y aprovechamiento de nuevas oportunidades que otorga este panorama y del grado de respuesta a la expectativas de los grupos de interés vinculados.

domingo, 24 de junio de 2012

¿Cuál es la relación Competitividad-Innovación y Sostenibilidad?


La competitividad y la sostenibilidad son sin ninguna duda los retos a alcanzar de las empresas hoy en día.  En presencia de mercados cada vez más globales, la competitividad se hace cada vez más un imperativo en nuestras organizaciones.

 La competitividad es aún un concepto en construcción; diversas escuelas y autores tienen sus propios acercamientos teóricos a este concepto.

Tomando a Porter vemos que la “competitividad se manifiesta en la capacidad de las empresas que operan en un país o región para competir exitosamente en los mercados internacionales, mientras que al mismo tiempo  mejora  la calidad de vida de los ciudadanos”.

Es claro que hoy hablar de competitividad bajo esta visión implica también ver como en la construcción de este concepto las empresas crean condiciones de desarrollo sostenible en las comunidades y territorios donde operan.  A pesar de muchas creencias la competitividad no se logra pagando fuerza laboral barata ni mucho menos comprando insumos a bajo costo que provengan de proveedores foráneos que no responden a criterios éticos de producción.  Más bien se aboga por crear entornos  tanto económicos, como sociales, políticos y ambientales que promuevan la competitividad, además del desarrollo de proveedores locales que estén en cercanía con los objetivos estratégicos de las empresas.

En un sentido más amplio podríamos expresar que una empresa que quiera competir de forma exitosa en mercados globales tiene que demostrar su compromiso con su propia sostenibilidad y así mismo una empresa que pretenda generar valor a los diversos grupos de interés de forma sostenible tiene que ser capaz de competir en mercados globales. Es lo que denominamos como la interdependencia entre sostenibilidad y competitividad.

Estos dos objetivos van ligados bajo un mismo engranaje que es la innovación.  La Innovación es aquella gestión que se realiza en las organizaciones con el fin de mejorar o irrumpir en procesos y productos actuales que concatena la competitividad y la sostenibilidad.   La  Sostenibilidad solo (y digo solo por qué las innovaciones desprendidas de la sostenibilidad son múltiples) representado en la necesidad de crear productos responsables y que atiendan a cada vez mayores segmentos de la población resulta  ser el «key driver» de la innovación, como lo argumentaba Prahalad en el 2008.  Obviamente las diversas teorías de la competitividad demuestran que la innovación  es el motor de este proceso. Sin innovación no es posible competir a nivel global, pues no se es productivo ni se logra satisfacer las demandas de clientes globales.